Nocturno de Rigor

 Hay un rostro quieto

que me mira entero
entre retazos de noche;
me escruta completo,
me mira por fuera
y desde muy adentro
así cierre mis ojos,
lo veo, perplejo.
  Pregunto su nombre
pero no responde,
parece que me odia,
tanto como solo yo
podría odiar un pasado,
un albúm de cosas
tan solo anheladas.
  De nuevo pregunto
pero no responde,
me mira y sonrie,
parece que me ama
como solo un perro
podría haberme amado
¿Quién espera en la puerta?
  Soy yo, sin duda,
el cristal, el parpadeo,
quien absorto
mira a traves de si,
quien se pregunta
quien se contesta;
a veces me odio
y otras, bueno,
otras me permito
ser yo ...

Comentarios