Nocturno de Rigor
Hay un rostro quieto que me mira entero entre retazos de noche; me escruta completo, me mira por fuera y desde muy adentro así cierre mis ojos, lo veo, perplejo. Pregunto su nombre pero no responde, parece que me odia, tanto como solo yo podría odiar un pasado, un albúm de cosas tan solo anheladas. De nuevo pregunto pero no responde, me mira y sonrie, parece que me ama como solo un perro podría haberme amado ¿Quién espera en la puerta? Soy yo, sin duda, el cristal, el parpadeo, quien absorto mira a traves de si, quien se pregunta quien se contesta; a veces me odio y otras, bueno, otras me permito ser yo ...